sábado, 25 de febrero de 2017

Intensivo de danza oriental con Jelila

Como profesoras y bailarinas, es bueno seguir reciclándose cada cierto tiempo, damos mucho de nosotras tanto en las clases como en el escenario y es bueno, hacer acopio de energía y recursos y regenerar la ilusión y el amor por esta danza cada cierto tiempo.
Para ello, qué mejor que tomar algún que otro intensivo con maestras y maestros que ayuden a abrir las ventanas de la danza y nos llenen los pulmones de danza nueva.
El otro día tomé un intensivo de clásico oriental con "Jelila", Laura Perucho, y me encantó. Jelila trabaja como profesora en la escuela de Munique Neith de Barcelona y hacía tiempo que la seguía la pista por las redes sociales, aprendiendo mucho de sus diversas actuaciones y admirando mucho su estilo, que me parece un soplo de aire fresco y risueño, pero con todo el peso del folclore y gracia egipcia.
A nivel de técnica, me pareció excelente y explicaba de una manera cercana y muy clara todo, tanto a nivel musical como de ejecución de los pasos.
En definitiva, trabajamos desplazamientos, giros (que me recordaron mucho a los giros "Reda"), arabescos, cadera y algo súper importante al menos para mí, la actitud en el escenario.
Espero poder repetir prontito.

martes, 7 de febrero de 2017

Compañeras de Coreografía

No compartían sangre, pero se querían de una manera fraternal. Siempre eché de menos una hermana mayor y ella tomó ese papel sin que yo se lo pidiera. Me llevó a bailar con ella en unos de los momentos más duros de mi vida, cuando mi padre estuvo enfermo, y me hizo aprender de sus brazos rectos al bailar, su cadera concisa y limpia y su carácter tenaz, responsable pero siempre humano, contaba los tiempos de la canción, pero también su musicalidad. Y entre actuación y actuación, fui aprendiendo muchas cosas de ella, una "sagitaria" que al igual que se pone el mundo por montera para proteger al débil de las injusticias, sabe tener paciencia de santa cuando sabe que algo merece la pena.
En el mundo de la danza, más si cabe, uno necesita aliados y compañeros, en medio de tanta lentejuela y competencia, a veces voraz, y al igual que en la fotografía, nunca sabré quién sostiene a quién, no se si se apoya en mí, o soy yo la que está asida a ella como a un clavo ardiendo para no caer.
Dos guerreras que jamás lucharon entre ellas, sino que decidieron luchar juntas, y la danza fue su mayor baluarte en su afrenta vital.
Gracias, Irene Castro Escribano.











Fotografía perteneciente a la Obra "Al Debarán" de Victoria Ameijide.

viernes, 3 de febrero de 2017

La danza del vientre no es una danza sexista

Normalmente no suelo decir que bailo danza oriental, no lo decía en la universidad, tan solo a mis amigos, y tampoco suelo decirlo en otros ámbitos, ni profesionales ni sociales, porque siempre he tenido que aguantar comentarios sexistas o jocosos. Y estoy harta. Harta porque donde hay gente que solo pueden ver un traje de dos piezas y un baile "lujurioso", yo solo he podido ver desde que empecé a bailar hace doce años ha sido una danza que rescató una feminidad que había sublimado, me enseñó la diferencia entre sexualidad y sensualidad y que, como un día dijo el maestro Fathy Andrawis: "La bailarina ha de danzar como una reina y no como una sierva del sexo".
Bailo todos los fines de semana en un restaurante y he de decir que nunca me he sentido sexualizada, al revés, me he sentido respetada tanto por mis jefes y jefas como por los clientes, ha sido en la vida cotidiana, donde he sentido más afrentas en ese sentido.
Así que, por favor, quiero hacer un llamamiento para que tomemos conciencia sobre lo importante que es esta danza para liberarnos de complejos, ganar confianza y generar grandes dosis de positividad, todo lo demás o dejan de ser prejuicios y doble moral, que para mí no tienen nada que ver con todo lo que puede aportar esta maravillosa danza, y no digo baile, digo, danza, la diferencia para mí es grande, la danza, además, de mover el cuerpo, mueve el alma, y eso es lo que transforma todo.
Pura alquimia.