sábado, 28 de agosto de 2010

Próxima Actuación

Bailaré el próximo día 11 de Septiembre a las 23:00 horas en Rivas- Vaciamadrid, Madrid, en el Recinto Ferial Miguel Ríos!

¡Venid a verlo!

martes, 3 de agosto de 2010

Una Bailarina en Apuros

No todo es color de rosa. Creo haberlo mencionado alguna vez... Ahora que ya llevo unos añitos y me ha pasado de todo en este mundo de la Danza del Vientre, tengo unas experiencias tan lamentables como hilarantes, lamentables en su día o el momento en que acontecieron, hilarantes cuando logras distanciarte y encontrar el cuarto pie al gato de barro.
Con esto, quiero compartir con vosotros, compañeros de camino, que os detenéis unos momentos a tomar un té conmigo, y a empatizar o no con las peripecias de estos lares.
A veces, la gente es cruel. Lo digo sin dramatismos. Lo digo con el convencimiento interno de que no saben lo que hacen, y si lo hacen, no podría llamarse ignorantes, es otro tipo de diagnóstico que no voy a adjudicar en este momento.
Recuerdo hace... pues no sé sinceramente si 3 o 4 años, que bailé en un restaurante de Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme... y seré más benevolente de lo que sentí que fueron conmigo.
Pues bien, bailé allí. Lo único postergable de aquella actuación, fue la otra bailarina que también salía a danzar y que me transmitió muchísima paz. Nada es vano, ¡gracias a Dios! Pues bien, había uno de los camareros, el mâitre, del no añadiré nada más, que estuvo sonriendo y dando palmas toda mi actuación.
Al final de la noche, me dio su grato y profesional veredicto de hombre erudito y curtido en el estudio de la Danza Oriental, la audiencia, con sus mensajes al 7777, ha dictaminado que...

- Bailas muy bien, me ha gustado mucho, pero debes tener 3 kilos más por lo menos para bailar aquí-
¡Boom!
¿Tres kilos más? ¿Por qué? Está es mi constitución pensaba yo, que me quedé sin hálito, subí a cambiarme después de la actuación y me encontré con la bailarina con quien había compartido la velada, que en un momento de solidaridad profirió un adjetivo calificativo al camarero. La dueña fue muy amable conmigo y remató la faena de la noche repitiendo lo que el sabio señor había estimado, tras su exhaustivo, como he dicho estudio en danza oriental y fisonomía femenina para este baile. Salí algo hundida y confundida. Decepcionada. Ultrajada.
Al poco tiempo se lo conté a una de mis profesoras, que se enfadó muchísimo de tal comentario y me preguntó dónde y quién lo había hecho.
Pero no ha sido la única vez. Hubo un día que ni siquiera bailé. Fui a entregar un currículum a otra reputada tetería en el centro de Madrid, que también me abstendré de publicitar su nombre, y el hombre, que decía ser el encargado, me miró de arriba a abajo y me dijo que estaba muy delgada, que quería chicas con carne, copio las palabras literales que utilizó.
Con las mismas, di las gracias, y me fui. En ese momento, como digo, algo compungida, y triste.
Hoy día, me han acontecido peripecias que ya contaré en otra entrega de estas memorias, para las bailarines y bailarinas que se hallen empezando, continuando o siguiendo y tengan que aguantar ciertas cosas ajenas a lo suyo, que es bailar...
Me he propuesto reírme y que esas palabras me hagan más fuertes y encoraginen el alma de esta bailarina, con muchos, pero muchos kilos de pasión y entusiasmo por esta danza.

Continuará...