viernes, 12 de diciembre de 2014

Bailando en la Tetería de Rivas

El otro día me invitaron a bailar en un sitio súper especial, "La Tetería" de Rivas.
Situada en la calle Jovellanos, s/n de este municipio.
Podéis degustar cualquier tipo de té y acompañarlo con gofres, tortitas, bizcochos artesanos y aderezarlo ya si os atrevéis con una cachimba de sabores.
No dejéis de visitarles, es un sitio muy acogedor, donde os sentiréis casi como en casa.

martes, 11 de noviembre de 2014

Bailar danza oriental en tu boda...

Acabo de bailar en la boda de una alumna y no puedo estar más pletórica y feliz... Es impresionante el calor que siento cuando confiáis en mí y en mi trabajo, cuando queréis contar conmigo y mi danza un día tan especial para vosotros... Es increíble que la gente te muestre tan buena energía y cada día es un retroalimentación, búsqueda de música que enriquezcan las actuaciones, trajes para vestir la realidad, y purpurina para colorear la rutina.
Gracias a todos y todas a los que ponéis vuestra confianza en mí, siempre intentaré dejarme la piel cada día o intentarlo. Porque si por un momento, el tintineo de las monedas del fajín, enciende el corazón de alguien, como una vela que se enciende en invierno, todo ha merecido la pena hasta llegar aquí. Las agujetas, el cansancio, el maquillarse y desmaquillarse, el "no puedo tengo ensayo", el bailar y sacarse la carrera sin desfallecer, cargar con la maleta por la calle Leganitos cuando he bailado en un restaurante de allí, los domingos de té y shisha de resurrección.
Porque... ¿Quién no da la vida por un sueño?


GRACIAS UNIVERSO.







domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Qué sería yo si no fuera bailarina?

Lo primero es, como diríamos de manera coloquial y redundante: empezar por el principio.
Os preguntaréis a veces, y yo, ¿soy bailarina? ¿o solo bailo?
Si consultamos la Rae, veremos que, en la primera acepción se dice: "que baila" y en la segunda: "persona que ejercita o profesa el arte de bailar. Es decir, si practicáis la danza, sois bailarinas/ es.

Yo, muchas veces, me he preguntado eso de... ¿qué sería yo si no hubiese podido bailar? Si hubiese nacido en el seno de una familia o sociedad que no me hubiese permitido desarrollarme en esa faceta, por ese camino.
¿Os lo habéis planteado?
Yo sí.
Porque no sé que podría ser si no fuese bailarina, la verdad, a mí, que se me van los pies con la música del telediario... la de un anuncio, que escucho una canción, cierro los ojos y la coreografío mentalmente.

Una vez, salía de dar clase y se encontraba allí, Pilar Sancho, bailarina y profesora de danza clásica, con un estudio en Rivas desde hace 18 años, y la dije: "ay, Pilar, menos mal que tenemos la danza... ¿qué hubiésemos sido si no pudiéramos haber sido bailarinas? Sonrío, y luego me miró muy seria.
- Bailarinas, Jessica, hubiéramos sido, bailarinas, no hay otra, hubiésemos buscado cualquier resquicio para poder bailar, pero no dudes que siempre hubiésemos sido bailarinas.

Me quedé algo bloqueada, reflexionando mientras me cambiaba y caí en la cuenta de lo que ella decía.
No sé si hubiese sido bailarina, pero estoy segura de que no habría podido evitado danzar, nunca. Aunque tuviera que ser en el patio recóndito e de una vecindad. Hubiera salido por algún sitio, aunque no hubiese podido subir a un escenario, es cierto, Pilar, hubiéramos sido, bailarinas...



Horarios de las clases de Danza Oriental

Os dejo los horarios de las clases que imparto de danza del vientre en Rivas - Vaciamadrid, y Coslada.
En Rivas imparto clase los lunes, miércoles (en la Casa de las Asociaciones) y sábados por la mañana en Covibar.

En Coslada doy clase los martes y jueves de 19:00 a 20:00 horas.

El precio al mes son de 25 euros.


domingo, 17 de agosto de 2014

Mis primeras actuaciones en solitario

Una de las primeras veces que subí en solitario a un escenario. Bailaba una canción de Terra Mítica llamada "Imagina". La letra era muy esperanzadora y llena de significado para mí, bailé con un sari de la India y una corona de flores sobre el pelo que se me caía en cada interpretación. Empecé a sacar todo lo que tenía dentro a través de esa actuación que llevé a cabo más de una vez. Me di cuenta de que el cuerpo liberaba a mi mente mediante el movimiento, podía convertir el dolor en alegría, la desazón en futuro, y la pesadilla en sueños. La danza me dio el báculo que me hacía falta en la vida para volver a la senda. Una senda que siempre me ha deparado los mejores paisajes.
Y tú, ¿aún tienes sueños por cumplir?
!Imagina!

Jessica

domingo, 10 de agosto de 2014

Dejemos a los niños bailar

Escribo este post para explicar una de las experiencias que más me gustan respecto a la danza. Bailar con los niños y para ellos. Creo que ellos son personas que ven el baile como lo veo yo y mucha gente que baila, algo puro, alegre, inocuo y simple, simple y positivo. Los niños y las niñas tienen menos vergüenza que la gente adulta a la hora de inmiscuirse en el ritmo de la danza, son movimientos intuitivos, instintivos y vitales, no buscan una línea estética, o una pose, todo es más natural e intrínseco.

Comencé a dar clases extra escolares hace un tiempo en un colegio a un grupo de niñas, y el director del centro las suspendió porque según su criterio, la danza oriental era una danza "sucia".

Hace poco, fui con otra compañera de baile, Isabel Merino, a dar una clase a unos niños de otro colegio el último día de clase, les enseñamos algunos pasos, una coreografía y luego bailamos para ellos. Ambas salimos cansadas pero pletóricas por la retroalimentación energética que experimentamos. Sales vivo, sales alegre, y sales lleno de vida, de la energía que solo ellos, saben transmitirte.

Os dejo un fragmento de lo que bailé yo, espero que os guste, apenas nos dio tiempo a peinarnos o maquillarnos como estamos acostumbradas en las actuaciones en general, pero no hacía falta, su mirada servían de focos, y al mirarnos, nos llenaban de luz.

Jessica.



miércoles, 6 de agosto de 2014

Raks el Bahar - La danza del Mar


Me pediste que bailara,

y bailé.
Me pediste que caminara y caminé,
me pediste que fuese agua 
y me convertí, 
me pediste que no me ahogara y nadé,
solo a ti una cosa te pido:
!!ahora tú baila conmigo!!
Ruge conmigo,
sé mi música, 
¡sé mi camino!

                                                                                    Jessica.


sábado, 2 de agosto de 2014

Percusión de darbouka con samba en la Sala Covibar

Bailando en el Fin de Curso de las alumnas de Irene Castro, Mónica García y una servidora.
Espero que os guste.



lunes, 14 de julio de 2014

Belly Samba Oriental en Rivas

El pasado mes de junio, se celebró el séptimo aniversario de la Casa de las Asociaciones de Rivas Vaciamadrid, en representación al taller que imparto allí todos los miércoles desde hace los mismos años que lleva en vigor el centro, hice una pequeña muestra de una tabla de danza del vientre con tintes brasileños que nos regala la samba. Espero que os guste.


Clases de danza del Vientre en Coslada

Comenzamos nuevo camino andadura profesional por tierras cosladeñas. Sí, abrimos grupo en el centro Hatha Dojo, situado cerca del barrio de los puertos de Coslada. Las clases se imparten los jueves de 7 a 8 de momento. Os espero.






miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Estudiar o bailar?


Cuando tenía 17 años, sabía que quería seguir tomando clases de baile. Para costearme las clases, trabajé durante los meses de verano en una tienda de deportes. Fue ese mismo año donde empecé con la danza oriental y el yoga. Cursaba segundo de Bachillerato y estaba a las puertas de la temida Selectividad.
Más que nunca, para paliar los efectos del estrés y la presión del curso, bailé como nunca ese año. Alternaba el estudio en mi habitación con pequeñas improvisaciones de media hora.

Cuando me fui adentrando más y más en serio en la danza, mis padres más preocupados estaban de que abandonara mi formación académica por la danza, que cada vez me demandaba más tiempo.

Cuando entré en la carrera, mi padre sobre todo me instó a dejar el baile y centrarme en mis estudios universitarios: "la danza no te dará de comer, tu carrera sí". Pero yo le explicaba que la danza alimentaba mi espíritu, mi cuerpo y mi alegría, que era la gasolina que ponía en marcha el motor de mi vida, la que me daba fuerzas para ir cada día a la universidad, que cada vez me decepcionaba más y me parecía más tediosa, cada vez me absorbía más y más energía, mientras la danza me la brindaba a borbotones.

Paradógicamente, en la actualidad, con mi carrera terminada, los únicos resquicios que he encontrado son los relacionados con el baile. Cuántas vueltas da la vida...

Así, sigue tu instinto, y haz, sobre todo, aquello que te haga sentir más vivo cada día. Luego todo se irá ordenando y hoy en día, una carrera es algo complementario a una formación, no algo determinante para ni ser feliz, ni tener trabajo.



viernes, 21 de marzo de 2014

Dar caña en las clases de baile

"Dar caña" en una clase no es sinónimo de aprender más.
Yo tuve una gran maestra que en una clase, hablando de la docencia nos dijo lo siguiente:
"En vuestra vida laboral como "profes", podéis decidir cómo dar las clases, hacerlas sudar (a las alumnas) y que salgan pensando que han hecho mucho y que se han cansado, o que salgan habiendo aprendido realmente una técnica y algo más allá que salir fatigado siguiendo a la profesora".
En el escenario se da caña, eres bailarina, en clase primero tiene que haber una pedagogía, una técnica, y después toda la caña que se quiera. Cada uno que revise sus prioridades. Pero la caña por la caña trae consecuencias llamadas lesiones. De las mismas, por suerte o por desgracia, sé bastante porque aprendí a bailar en clases sin base, de manera muy intuitiva. Eso me ocasionó una dolencia de la que tardé mucho en recuperarme gracias a la danza oriental y a colocar bien la postura del cuerpo.
Bailar por bailar, perfecto. Pero cuidadín, que las articulaciones y músculos tienen un tope y unos límites, y el sudar por sudar no puede ser el único baluarte en las clases.

Jessica.