domingo, 26 de julio de 2009

Mis Andanzas - Pequeño Currículum Jessica León

Desde muy pequeña, me incliné hacia el mundo de la Danza, el movimiento corporal, comencé practicando Gimnasia Rítmica, después comencé a bailar Jazz con Silvia Vega, donde estuve algunos años, enganchada por el Funky, las melodías R&B…Fue de alguna manera, el momento donde sentí que la danza tenía y tendría en mi vida, una gran repercusión, ya que a través de ella, sentía una alegría muy fuerte, de una manera vital y diferente.

Fue a los 17 años cuando descubrí la Danza Oriental, o Danza del Vientre, como también es conocida; desde siempre, había sentido una gran conexión, con la música que venía desde Oriente, y una amiga mía que bailaba Danza del Vientre me invitó a su exhibición, poco a poco fui adentrándome a esta Danza que tanto empezó a atraerme, de la mano de Victoria Ameijide, que me abrió las puertas a este mundo, a la Danza del Vientre, movimientos que siempre había sentido, pero que ahora empezaba a comprender de otra manera, a canalizarlos, explorarlos.

Seguí mi formación con Vicky, y empecé a ir a las clases de Shokry Mohamed, en su escuela de Las Matas, Shokry me hizo conectar con la Danza desde el sentimiento, desde una parte intrínseca, desde un prisma íntimo y mágico que nunca podré olvidar.

También debo de nombrar, por supuesto, a Eva Chacón, con la que continué mi formación durante otro gran período de tiempo, pura esencia, Eva, me introdujo en Egipto, desde la Danza, desde sus experiencias, desde su infinito cariño, dedicación, y admiración por este baile, me enseñó a respetar la danza desde otro punto de vista, como bailarina, me hechizó con su gran capacidad en todos los niveles, para hacernos conectar con la musicalidad y melodías árabes, cómo empatizar con según qué composiciones musicales…

Seguí formándome, recibí clases con Luchy López, y he aprendido con grandes figuras de la danza en distintos seminarios, con Farida Fahmy, quien me enseña siempre la elegancia y la finura de la Danza Oriental, con Mahmoud Reda, Nesma, Tuija René, Saad Ismail, Nawal Benabdallah

Actualmente también he seguido formándome con la maestra Gloria Alba, que me ha enseñado a conocer la técnica de esta danza, pensándola y diseccionando cada movimiento, y saber cómo ejecutar y desde dónde partir para llegar al movimiento.

Como bailarina, he actuado en distintos lugares como solista como: el Restaurante Árabe “La Rosa Del Desierto de Madrid, en el Restaurante Árabe “El Basha de Madrid, en el Restaurante Medina Mayrit, el Restaurante Árabe “La Princesa, la Tetería Casablanca”, en la Tetería Khan el Khalili”.

Como profesora comencé dando clases en el Centro Quirón, también impartí clases en el Gimnasio de la Universidad Rey Juan Carlos, en el Centro Agnya, y actualmente, doy clases en el Centro Cultural Fernando de los Ríos, en Aluche, y en la Casa de las Asociaciones, con la Asociación de Bailes de Salón de Rivas y en el Centro Juvenil de Pavones, Moratalaz.

Actualmente curso 3º en la Universidad Rey Juan Carlos la Licenciatura en Periodismo y compagino mis estudios con mi formación en Danza e impartiendo clases.

viernes, 10 de julio de 2009

El Alma de la Bailarina, pequeña reflexión.

Hay momentos por los que pasas en la vida, que te hacen reflexionar acerca de muchas cosas. El mundo de la danza, por si fuera poco te conecta, aún si cabe, más con tus emociones, con aquello que sientes, que necesitas, que quieres... No importa que edad tengas, hay gente que piensa que alguien más joven que él mismo/a no puede haber experimentado dolor, pérdidas, tristeza, llanto interno. No sé si conozco a personas más lindas por dentro que las bailarinas, personas sensibles, que un día mezclaron su alma y su cuerpo mediante la música y permitieron que ese hechizo las diera una oportunidad distinta de experimentar la vida en el mundo.

Últimamente, mi energía, cuando bailo se la mando a alguien muy especial para mí, queriendo con todas mis fuerzas, que ese torrente y esa felicidad que siento cuando bailo, le llegue un poquito, y sin querer todo se contagie por un momento de ello. Y hay veces, que el brillo de la bailarina, si te fijas, no se encuentra en su corpiño de lentejuelas, o en su fajín de pedrería, sino en sus ojos, que se encienden al bailar, en sus labios que se expanden en una sonrisa de gratitud y gozo, o en su cuerpo, libre y liviano.

Lo más bello, es cuando no sabes que paso está llevando a cabo, y tampoco sabes que vendrá después, lo más bello en la danza es la beatitud impresionante que te embriaga cuando ves que no puedes dejar de mirar cómo baila alguien. Cuando la bailarina escapa de sí misma, y hace "escapar" a los espectadores del mundo real.

El mundo de la danza no siempre es fácil, y los bailarines estamos demasiados expuestos a la crítica, al público, a la moda... El bailarín salta, y cae hincando sus rodillas en las tablas de un escenario, suda, gira, se tropieza, llora, ríe, ama, pero si se puede, con más intensidad, con la intensidad, de aquellos que para bailar como ellos necesitaban, tuvieron que quitarse las corazas que les venían ya impuestas, por eso, hemos de cuidarles, porque no olvidemos, que aunque no sea eficiente, no sea productivo o cotice en bolsa, la danza y la música siempre serán el mejor y tal vez, uno de los únicos alimentos para el Alma...

viernes, 3 de julio de 2009

Adrián Herrero


Era un bailarín argentino, afincado en España, que bailaba como nadie, era capaz de quedarme mirando sus vídeos de manera interminable, uno tras otro, ver como su cuerpo se torneaba y se partía siguiendo a la música.

La plasticidad de su cuerpo a merced de la melodía.

Hay veces que tienes la gran suerte de conocer a esas personas que sabes que nacieron para bailar, aunque para mí, Adrián "Danzaba", parece el mismo concepto, aunque tiene matices que escapan a la razón.

No bailaba por bailar, bailaba de aquella manera en la que sólo lo puede hacer alguien que necesita hacerlo para poder ser quien es.

Por segunda vez, siento que otra figura en el mundo de la Danza que me había llegado hasta el fondo del alma, parte hacia otro lugar, y es que, los grandes bailarines son tan etéreos, que vienen para traernos un pedacito del paraíso a la Tierra, y cuando nos deslumbran con su belleza, buscan otra vez sus alas para volver a replegarse en el cielo, danzando para siempre como lo que siempre fueron.



Ángeles...

Descansa En Paz.