lunes, 6 de diciembre de 2010

Relato Concurso del Hammam - Mi Santuario Secreto


Era una tarde de verano, el sol quemaba como el fuego bajo los zapatos de los transeúntes, la ciudad se había convertido en el infierno de asfalto y era imposible conciliar Madrid en esa nebulosa concentrada por el calor asfixiante.

Pasaba por delante de una tetería, su fachada se hallaba coronada de arcos de madera al estilo árabe, de su interior salía un aroma afrutado, exótico. Las especias mezcladas con agua hervida despedían un sabor que podías paladear desde la puerta.

Entré, necesitaba despejarme, huir de Madrid por unos instantes, inmiscuirme en una haima pleno desierto, sentir el Cairo, el Magreb, el dulce amargor del té, que me traían recuerdos de mis viajes y de mi aprendizaje de la Danza Oriental.

No podía haber otro lugar para guarecerme de Occidente y sus designios, de sus normas y sus reglas, oriente siempre había sabido educar y contener mi alma errante, había sabido comprenderla

mejor y mimarla. Sin ninguna duda, en la Plaza de Benavente de Madrid, un templo disfrazado de restaurante me esperaba para darme el momento del día. Mi momento.

Me senté en una de las mesas, y pedí mi té favorito de la carta, pakistaní, una mezcla de canela, naranja, leche y otros manjares que hacían delicioso cada sorbo. El té sirve para pensar, reflexionar, sonreír y llenar el corazón de paz. Comprende lo que necesitas, o te calma o te energiza. A mí en ese momento me calmó. Afortunadamente.

-“Cuánto me gustaría bailar aquí” -pensé en voz baja-. Ese sitio no sabía que acogía mis sueños para bailar algún día entre sus paredes llenas tapices, velas y lámparas de cristal.

De repente el camarero, que me había atendido, se acercó sonriente hasta mi mesa con las manos enlazadas atrás.

- ¿Eres bailarina de Danza Oriental?

- Mmmm... Sí...- dije sonriendo tímidamente. Lejos de mi intención algo me había delatado.

- He visto que te costaba no seguir el ritmo de la música mientras tomabas el té.

Seguí sonriendo, no podía evitar sentir un poco de vergüenza, por no poder estarme quieta.

-Déjame tu teléfono para bailar aquí algún día, si quieres- dijo cortésmente el camarero que

tenía rostro de duende, a juego con la fantasía del restaurante.

Me dispuse a anotarlo en una servilleta, algo no muy ortodoxo, pero el calor y los medios que poseía no me dejaban opciones más atractivas, como presentar un currículum, carta de presentación... Tal vez, las mejores cosas pasen así, sin más. Pagué y me marché, agradeciendo con mi sonrisa la amabilidad del camarero. Porque hay días que aunque tú no te veas, los demás, gente especial, consigue verte y dar luz a ese día ensombrecido.

En el local de al lado había una puertezuela de madera, de donde salían vahos, comocon olor a canela y a hierbas purificadoras.

¿Dónde estaba? ¿El té me había sentado tan mal?

Poseída por una fuerza hipnótica abría la puerta y vi la información del sitio: era un Hammam, unos baños árabes aposentados en antiguos aljibes que vertebraban Madrid por abajo. Así como la expresión tan castiza que dice: “De perdidos al río”, yo hice la mía propia: “De perdidos al Hammam”, ningún sitio mejor para encontrarse lejos del bullicio mundanal de arriba.

Después de darme una ducha grata y tonificadora, me introduje en las termas, no oía nada, no tenía problemas y el agua calmaba mi piel crispada por el estrés diario, mi cabello, ondeando sobre el agua clara, los chorros de agua, surcando por encima de mi cabeza y dándonos la mejor canción que se puede escuchar.

De repente dejé de sentir angustia, temor, acritud.

Era una pequeña tregua en el día en la batalla de la vida que a veces nos toca lidiar.

Era un día entre semana por la mañana y prácticamente tenía las termas en exclusiva para mi disfrute.

En un momento cerré los ojos y me sumergí entera en el agua, hasta la nariz, para poder respirar mientras pensaba.

Hice algunas peticiones, una de ellas fue que un familiar que llevaba un tiempo en el hospital luchando contra la enfermedad se recuperase pronto, pedí salud, pedí paz, armonía y lo último que proyecté en mi cabeza fue que bailaba en la tetería donde había estado hacía un rato. Alegre y llena de felicidad.

Después de eso, seguí mi peregrinaje de una a otra terma, haciendo alguna parada para tomar té que salía de una fuente.

Mi piel respiraba y mis pulmones se habían abierto gracias a los vapores de menta y eucalipto de la sauna.

Salí de allí.

Me sentía distinta y llena de vida de nuevo, como si el agua hubiese arrastrado el calor y la pesadez física que sentía antes de entrar allí.

Volvía al mundo real, pero con un extra de esperanza, de templanza y de fuerza.

Al poco tiempo de esto, nos comunicaron que mi familiar estaba recuperándose, se acababa la incertidumbre, los días de hospital, y las vueltas a casa sin esa persona.

Como un mal recuerdo, se extinguía el espejismo del miedo en nuestras caras, y los días nublados aunque estuviésemos en verano.

Cuando ya no me acordaba del día del Hammam, me llamó un número que no conocía, era la encargada de la tetería, quería que fuera esa misma semana a bailar, y pareció el broche de oro a una temporada tumultuosa de mi vida, que ahora recuerdo desde la distancia.

Después de bailar allí ese día, me hice la promesa, de que por muy mal o muy bien que fuesen las cosas, y por gratitud al santuario de los baños árabes, cada cierto tiempo, me dejaría caer de nuevo por allí, para dedicarme unos momentos bajo el silencio del mágico elemento, para imaginarme mundos mejores bajo el agua, y tener la libertad y el placer de soñar en el subsuelo acuoso de Madrid.

Jessica. León.


domingo, 7 de noviembre de 2010

"Vivimos como si fueran los otros los que deciden si merecemos la pena."


Cree en ti, en tu trabajo, en tus ganas, en tu ilusión.
Sé humilde sin confundirlo con humillarte, sé grande sin llegar a ser pedante.
Baila si te hace feliz, y no importa si a veces flaqueas, la vida siempre vuelve a por quien sigue luchando, y le da su oportunidad.

"Vivimos como si fueran los otros los que deciden si merecemos la pena."


jueves, 14 de octubre de 2010

"Bailar es repartir alegría" - Alicia Alonso



Noticia sobre Alicia Alonso, por Jéssica León.


La diva y bailarina Alicia Alonso, celebró su nonagésimo aniversario dando una charla coloquio a los alumnos que se forman en el Campus de Fuenlabrada.

En el encuentro profirió numerosos consejos y habló de sus experiencias a los estudiantes que allí se encontraban

A sus recién cumplidos 90 años de edad, esta veterana mujer, bailarina de profesión, estuvo en el Campus de Fuenlabrada dando una charla para los alumnos que se forman en este centro, adscrito a la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada.

El acto fue llevado a cabo en el mismo aula donde los alumnos toman sus clases, todos los estudiantes asistentes escucharon con atención las palabras de esta gran mujer, a la que su bagaje y experiencian avalan en este campo. Aconsejó a los jóvenes bailarines y definió bajo su parecer la Danza y su mundo, con sus dificultades y apremios, “Bailar es repartir felicidad”´, resaltó, porque “cuando se ama una carrera, la persona es feliz”.

Importantes palabras para unos alumnos de una materia que poco más o menos que se estudia por devoción y amor, pero que a nivel profesional, tiene tan pocas salidas y reconocimineto en este país. Esta carrera, fue pionera en los centros universitarios, en la Urjc de Fuenlabrada, comenzando con su función formativa en el año 2000 y que ahora se imparte en la modalidad de Grado.


Alicia Alonso, ha sido una figura dentro del mundo de la Danza, actualmente es la directora del Ballet Nacional de Cuba, y es embajadora de honor en la Unesco en temas relacionados con el Arte y la Danza, se dedica también a dar conferencias, reportajes, coloquios...

Actualmente el Grado que se imparte en la Urjc subyace en dos especialidades especialidades: Coreografía y Técnicas de Interpretación de la Danza y Pedagogía de la Danza. Es decir, está enfocado a alumnos que deseen formarse como bailarines o como profesores para impartir estas materias. Este grado de cuatro años lectivos equivale a cualquier carrera universitaria de Grado de cualquier Universidad, lo que confiere tanto a nivel personal como profesional seriedad y reconocimiento en el mundo laboral, ya que actualmente sólo los Conservatorios aportan una formación de carácter oficial.

Actualmente, el número de personas que se encuentran estudiando este Grado, repartidos entre los cursos, asciende a doscientos, y un centenar de estudiantes de postgrado se hallan inmersos en el Máster Universitario en Artes Escénicas. El día 10 tuvo lugar en la Maestranza de Sevilla la Gala Internacional de la Danza donde asistío el Instituto de Alicia Alonso, y otras figuras ilustres del mundo de la Danza como Tamara Rojo, española y primera bailarina del Royal Ballet de Londres y el Primer Bailarín del Royal Ballet, Sergei Polunín.



miércoles, 29 de septiembre de 2010

Clases de Danza del Vientre en Rivas-Vaciamadrid




Clases de Danza Oriental en Rivas Vaciamadrid


Miércoles de 20:00 a 21:00 horas

y
Viernes de 20:00 a 21:00 horas

Lugar: Cubo Multiespacio, ubicado en la calle Joaquín Sorolla, número 8- 9, en el Polígono Industrial de Rivas -Vaciamadrid.




Clases de Danza del Vientre en Vallecas

Clases de Danza Oriental en el Ensanche de Vallecas, en AulaPilates, martes y jueves, de 19:00 a 20:00 horas, de 20:00 a 21:00 horas y de 21:00 a 22:00 horas.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mi Viaje a Turquía

Nunca sabré si hubiera viajado a países como Egipto, Tánger, Túnez, o Turquía, si no me hubiera dedicado a la Danza Oriental, tal vez sí, tal vez no. No es algo que me quite el sueño, tampoco, creo que la danza en la que estoy inmersa, su música y sus bailes influyeron en esas decisiones, por qué no decirlo.
Este verano me dejé "caer" por tierras turcas, fui a parar nada menos que al corazón de Estambul. Como todos los viajes, o por lo menos en mi caso, las fotos que ves para entrar en ambiente, la información que tienes o lo que te cuentas, no es nada comparado a la experiencia, a estar allí, a respirar el aire denso y caliente de allí, inmiscuirte en la humedad que lo empapa todo y oler y probar sabores tan diferentes y fuertes, por lo menos para mis urbanitas y occidentalizadas papilas gustativas.
Lo que más me gustó, fue la parte de Sultanahmet, donde tuve la suerte de tener también el hotel, me recordó a la Gran Vía madrileña, gente, turistas, luces y mucho movimiento, he de decir, que fuera de allí, teníamos que callejear para llegar al hotel un poquito, y las calles no estaban alumbradas. No tuvimos niingún problema respecto a la seguridad en ningún momento, y te sentías integrado en la vorágine diaria, ha sido uno de los países donde más he podido conectar con la vida de los ciudadanos de a pie, algo que me produce gran satisfacción. La gente me pareció muy trabajadora, trabajos manuales, destreza musical en las manos de la gente... Sin duda gran riqueza cultural y artística más allá de lo monumental, que habla por sí solo. Jamás había visto mezquitas más lindas y grandes. Lo que más me gustó fue que no han perdido su finalidad, no se han vendido al turismo. Han sabido compaginar fe y religión, e interés cultural por ellas, son lugares vivos.
Y como en algún otro país de los que he hablado anteriormente como Egipto o Tánger, me revolvieron un poco, me removieron, me hicieron salir de los cánones más occidentales y abrir la mente, tal vez por eso me guste tanto viajar allí, siento que todo lo que vives allí, aunque sean pocos días, te transforma, te trastoca, te hace pensar, salir del hotel y de los circuitos cerrados y europeizados. Es la parte del mundo donde las emociones pueden fuir de otra manera, incontroladamente.
Me invitaron a un espectáculo de danza Derviche, con música en directo, que me emocionó mucho. Eran cuatro derviches, de gesto sereno y solemne, su sola presencia, me producía admiración. Su sola quietud y sensación de controlado abandono, de centro, de nobleza, me hacían sentir profunda admiración por aquellos hombres, que giraban con los ojos cerrados, con la cabeza ladeada, y los brazos queriendo tocar el cielo, y no dudo, que consiguiéndolo durante esa maravillosa danza y aquella inspiradora música, compuesta del Laúd, el Nay, el Kanún y un bendir, el espéctaculo se llama "500 Years of Love" y aunque para su precio no es muy largo y uno se queda con ganas de más, lo recomiendo.
Hay dos vocablos que aprendí la semana que estuve, y que quieren decir lo mismo creo, uno es sağol y el otro Teshekur Ederem, los dos quieren decir gracias, y me recomendaron decir el primero, ya que es más fácil de recordar y pronunciar. Así que bueno de momento me quedo con esa palabra que para qué engañarnos, yo pronunciaba con bastante poca elegancia y me quedó con el Chay frente al Bósforo, en una terracita cerca del Palacio, un té distinto a lo que había probado, rojo y fuerte, para tomar despacito mientras hablas, disfrutas y miras a tu alrededor intentando captarlo todo.Sağol Istambul.
Cisternas de Estambul.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Actuación con Percusión en Directo

Actuación de Danza Oriental acompañada de Julián Herranz a la Darbuka.


Báladi de Acordeón, Rivas- Vaciamadrid

Bailando un Báladi en las Fiestas de Septiembre de Rivas-Vaciamadrid, en el Recnto Ferial Miguel Ríos, gracias a todos por venir.

sábado, 28 de agosto de 2010

Próxima Actuación

Bailaré el próximo día 11 de Septiembre a las 23:00 horas en Rivas- Vaciamadrid, Madrid, en el Recinto Ferial Miguel Ríos!

¡Venid a verlo!

martes, 3 de agosto de 2010

Una Bailarina en Apuros

No todo es color de rosa. Creo haberlo mencionado alguna vez... Ahora que ya llevo unos añitos y me ha pasado de todo en este mundo de la Danza del Vientre, tengo unas experiencias tan lamentables como hilarantes, lamentables en su día o el momento en que acontecieron, hilarantes cuando logras distanciarte y encontrar el cuarto pie al gato de barro.
Con esto, quiero compartir con vosotros, compañeros de camino, que os detenéis unos momentos a tomar un té conmigo, y a empatizar o no con las peripecias de estos lares.
A veces, la gente es cruel. Lo digo sin dramatismos. Lo digo con el convencimiento interno de que no saben lo que hacen, y si lo hacen, no podría llamarse ignorantes, es otro tipo de diagnóstico que no voy a adjudicar en este momento.
Recuerdo hace... pues no sé sinceramente si 3 o 4 años, que bailé en un restaurante de Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme... y seré más benevolente de lo que sentí que fueron conmigo.
Pues bien, bailé allí. Lo único postergable de aquella actuación, fue la otra bailarina que también salía a danzar y que me transmitió muchísima paz. Nada es vano, ¡gracias a Dios! Pues bien, había uno de los camareros, el mâitre, del no añadiré nada más, que estuvo sonriendo y dando palmas toda mi actuación.
Al final de la noche, me dio su grato y profesional veredicto de hombre erudito y curtido en el estudio de la Danza Oriental, la audiencia, con sus mensajes al 7777, ha dictaminado que...

- Bailas muy bien, me ha gustado mucho, pero debes tener 3 kilos más por lo menos para bailar aquí-
¡Boom!
¿Tres kilos más? ¿Por qué? Está es mi constitución pensaba yo, que me quedé sin hálito, subí a cambiarme después de la actuación y me encontré con la bailarina con quien había compartido la velada, que en un momento de solidaridad profirió un adjetivo calificativo al camarero. La dueña fue muy amable conmigo y remató la faena de la noche repitiendo lo que el sabio señor había estimado, tras su exhaustivo, como he dicho estudio en danza oriental y fisonomía femenina para este baile. Salí algo hundida y confundida. Decepcionada. Ultrajada.
Al poco tiempo se lo conté a una de mis profesoras, que se enfadó muchísimo de tal comentario y me preguntó dónde y quién lo había hecho.
Pero no ha sido la única vez. Hubo un día que ni siquiera bailé. Fui a entregar un currículum a otra reputada tetería en el centro de Madrid, que también me abstendré de publicitar su nombre, y el hombre, que decía ser el encargado, me miró de arriba a abajo y me dijo que estaba muy delgada, que quería chicas con carne, copio las palabras literales que utilizó.
Con las mismas, di las gracias, y me fui. En ese momento, como digo, algo compungida, y triste.
Hoy día, me han acontecido peripecias que ya contaré en otra entrega de estas memorias, para las bailarines y bailarinas que se hallen empezando, continuando o siguiendo y tengan que aguantar ciertas cosas ajenas a lo suyo, que es bailar...
Me he propuesto reírme y que esas palabras me hagan más fuertes y encoraginen el alma de esta bailarina, con muchos, pero muchos kilos de pasión y entusiasmo por esta danza.

Continuará...



sábado, 31 de julio de 2010

Mi Página Web


Información de clases, horarios, actuaciones, vídeos...

sábado, 17 de julio de 2010

La Rivalidad en la Danza

Hace falta el descanso.
Es necesario, y a veces, casi obligado.
Ser capaz de respirar profundamente, y encontrarte por unos instantes.
Torres más altas han caído.
No olvides que la altura es espectacular y a la vez igual de peligrosa.
En el colegio se nos enseña literatura, matemáticas, historia (tal vez) pero nunca valores fundamentales como el civismo, la equidad, la justicia, o, a mí parecer uno de los más importantes, la Humildad.
Humildad siempre escrito con minúscula, pero no por ello es menos importante, elijo el camino de la escucha y la espera. Elijo el camino más largo, evitando pisar a nadie para comerme su cachito de terreno. Elijo dormir bien por las noches, e irme a la cama con la tranquilidad de aquel que no ha ofendido a nadie durante el día.
Hay gente que "ma-ta" por lo "suyo", cosa paradójica, porque, si fuese "tuyo" no haría falta arrasar para arrebatárselo a nadie...
En un país donde aplaudimos la mediocridad enchufados a la cadena basura, una y otra tarde, aprendemos a desempeñar nuestro propio programa diario. Si no hay culebrones, los creamos, si no hay nadie a quien linchar, lo inventamos, y creemos que después todo será como en el programa, la gente aplaudirá y pensaremos por unos momentos de gloria que vencimos al "adversario".
Te irás al lecho pensando que todo el mundo te odia y cada día tendrás que dar un girito de tuerca a tu malévolo plan para seguir en el candelero sensacionalista que has hecho de tu vida.
Lo mío nunca fue el circo, sino la Danza, y sólo elijo, luchar sobre un escenario, enfrentarme en sus tablas, dar lo mejor de mí, y al bajarme ponerme mi abrigo de persona mundana e irme como llegué.
Mis pies sólo pisarán el suelo donde baile, y no los cuellos de otros que busquen lo mismo, prescindiré de devolver lo malo que se me dio algún día porque decido cada día la persona y bailarina que quiero ser.
Seleccionaré mi vestuario, mi música, y seré yo, quien diga que paso debe continuar después de otro.
Señores, no todo vale, no todo es gratuito y no hablo de dinero.
Y sobre todo, en la vida, no todo es promover circos, sino grandes actuaciones encima de donde han de suceder, y no fuera.

viernes, 9 de julio de 2010

Intuiciones


Y de repente lo supe.
Ése era mi sitio. Quería bailar allí y aprender de esa persona. Algo me decía que me quedaría entre el candor de esas puertas durante un tiempo, y que descubriría muchas cosas de mí misma en ese trabajo, en ese tramo.
A veces hago caso a mi intuición, la mayoría de las veces. Me guío por esa corazonada, por ese impulso, por esa vocecita interior que me dice: "por ahí es".
Tal vez a veces no se den las cosas como me hubieran gustado. Pero jamás dejo de aprender de lo bueno y malo que sucede en esta travesía.
Quedarse, irse, comprometerse.La danza es un compromiso, un compromiso con la misma, y con uno mismo.
Aprender por un lado, llenarse, renovar conocimientos, henchir los pulmones de aire nuevo.
Por otro lado, expirar, soltar lo aprendido, enseñar, reciclar el saber y brindarlo a otras personas.
Todo es empezar.
Tal vez, no sepa dónde termina nunca esto.No es un camino lineal.
La danza, es sinuosa, atípica, pasional y visceral a veces.
Por tanto, también se transmite al bailarín, su vida, los momentos por los que atraviesa, sus ganas de quedarse, de establecerse, de subirse a un escenario, de presentarse ante una multitud y sonreír desde la calma.
Sentir que es tu lugar, y mantener el norte y la brújula impecable, para proseguir el rumbo.
Muchas veces eres incapaz de vislumbrar el final de un camino, pero puedes ver el principio.
Quédate con lo que puedes ver. Con lo que puedes abarcar.
Y baila despacio.
Para ti.
Por un momento...

domingo, 6 de junio de 2010

Muestra de alumnas en Rivas - Vaciamadrid


Muestra de alumnas de Danza del Vientre

Profesora: Jéssica León

12 de Junio de 2010
A las 19:30
Salón de Actos de la Casa de la Juventud de Parque de Asturias
(Rivas - Vaciamadrid)

viernes, 21 de mayo de 2010

4 Años sin Shokry


Un día como hoy hace 4 años, el 20 de mayo de 2006, Shokry nos dejó, nos dejó sus enseñanzas, su sonrisa impresa en la retina, sus pasos favoritos, y el dum tak de su darbuka, pero se fue su presencia, y llévandose consigo su gracia y duende egipcio, que a tanta gente, en la que me incluyo, encandiló.
Sabía despertar éso que no se aprende en la técnica, en los pasos, en la anatomía del cuerpo, sabía alimentar esa otra parte de ti, mismo que también necesitamos para bailar, el Alma.
Grabado tengo en mi mente el primer día que tomé clases con él en las Matas, llegaba yo tarde, perdida, mojada por la lluvia y nerviosa por saber quién sería ese tal Shokry del que tanto había escuchado hablar. "El Maestro", "El Maestro de maestros" con estos nombres escuche que le designaban aquellos que habían tenido el placer de pasar por sus clases, y le lejos de su fama, de su renombre en el mundo de la Danza Oriental, Shokry no desprendía aires de grandeza, o altanería, simplemente era grande, tan grande, y con tanta presencia, que no necesitaba otro distintivo.
Puedo decir, que dejó un gran vacío su pérdida en mucha gente, pero también un gran sentimiento, y una gran honor de haber podido llegar a ser el último "batallón" de alumnas que pasó por su escuela.
Siempre he pensado, que parte de nosotras se ha quedado en los recuerdos de ese aula con paredes lilas, y el olor a incienso. Llegar a tu casa en las Matas y bailar era disociarse del mundo y sus problemas, de nuestras minucias diarias.
Cuántas veces me ha costado hacer lo que hago hoy aquí, escribir y hablar sobre ti sin soltar algunas lágrimas. Cuántas veces me he sentido bloqueda si se hablaba de ti, por la tristeza que me daba que ya no estuvieras, con todo lo que enseñaste a tanta gente, y sobre todo, porque eras un gran punto de apoyo y de unión para muchos. Una gran estrella en el cielo a la que seguir y que daba tanta luz.
Gracias por todo, y no dudes que siempre serás una gran estela en el cielo, para muchos de nosotros.
Jessica.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Danza del Vientre en Rivas - Vaciamadrid

Actuación en el aniversario de la Casa de las Asociaciones de Rivas - Vaciamadrid.

sábado, 20 de marzo de 2010

Sensualidad Vs Sexualidad en la Danza


El otro día, hablando con unos amigos, se sacó un tema algo tabú dentro de la danza oriental, la sensualidad o la sexualidad que denota este tipo de baile. No es tabú porque no se hable del tema, sino porque es algo muy subjetivo como para refutarlo fácilmente. ¿Sexual? Dentro de que somos humanos y por lo tanto, seres sexuales, creo que por la misma capacidad que nos confiere la sensibilidad y la evolución emocional, sabemos y aprendemos la magia de la sutileza, de conferir cierta información sin decirla, de expresar la belleza simplemente con una mirada, y jugar con el movimiento del cuerpo evitando caer el el recurso fácil.

Por otro lado, la mujer de un tiempo a esta parte, se ha asexuado todo lo que ha podido, emulando los andares rectos y sin ningún tipo de contoneo de los hombres, los hombros hacia delante, la pelvis relajada hacia abajo... La danza del vientre no es sexual, pero si pone de manifiesto las partes reprimidas y los movimientos olvidados de la mujer. Sin tapujos, sin prejucios, sin ataduras morales. Lo más positivo y en lo que difiero de lo que puede pensar alguna gente es en su carácter sexual de cara a los demás, es una danza que seduce, pero es una danza que no trata de seducir a nadie a nivel de la pulsiones carnales, sino más bien, conectar con una visión espiritual de la mujer, su esencia femenina y su cuerpo libre y limpio, aunque haya gente que aún no sepa apreciarlo y lo vea como un matiz que "ensucia" el carácter de la danza. Creo que cuando veo a mis alumnas, o a mí misma bailando, creo que buscamos seducirnos a nosotras mismas, a dejarnos llevar y ser el movimiento, dejar de ser un nombre y una vida para ser un aquí, una hora, una música, un movimiento. Tal vez, haya gente que aún no sepa apreciar estas cosas, y cuando se habla de la danza del vientre piensen que es un baile prohibido y morboso, lejos de ello, la bailarina se agita detrás de un velo de sensualidad, que jamás deja de maravillar a nadie.

¿Qué pensáis?

sábado, 6 de marzo de 2010

Piedras en el camino

Todo el mundo piensa que ser bailarina y profesora de danza es una ganga, la ganga de tu vida.
Ha habido gente que hasta me ha llegado a decir que no es un trabajo ser profesora de danza, o bailarina.

¿¿Perdón??

¿Sólo consideramos que es un trabajo estar 8 horas delante de una pantalla de ordenador?

Me gano la vida bailando, y puedo deciros, sólo bajo mi humilde experiencia, que no es fácil, es un trabajo físico, estás bailando y esforzándote al máximo por despuntar el movimiento y enseñar, muchas veces, nos lesionamos, y no hay baja en los contratos por hora, es decir, que muchas veces, trabajas bajo lesiones de espalda, contracturas o golpes, cuando no estás con gripe o resfriada, o te duele esa articulación resentida después de muchas horas de danza a la semana, y no puedes desquitarte de tu clase y de tus alumnos/as, has de sobreponerte a ti mismo y tirar hacia delante con la mejor de tus sonrisas, hay veces, que curiosamente no te apetece ni bailar, aunque lo ames, si alguien de tu familia se encuentra mal, o tienes algún problema, quieres intimidad y desvincularte de todo, cosa que no puedes hacer si enseñas o bailas, te "obliga" a estar a pie del cañón y estar presente en cuerpo y alma, en contacto con tus alumnas, pase lo que pase.

Es un mundo donde se sufre, demasiado pronto te das cuenta de que los egos quieren hacerse un sitio sea al precio que sea y comienzas a ver un verdadera lucha encarnizada que convierte la música oriental en una secuencia de Alfred Hitchcock, gente en la que confiabas te apuñala por la espalda por un poco más de luz de los focos del escenario sobre su flamante vestido de lentejuelas, y sé que hay mucha gente, que no está dispuesta a enfrentarse a ese tipo de cosas, que preferimos el anonimato si eso significa no cambiar las tablas por el ring del protagonismo exacerbado.

Horas de ensayos, actuaciones no remuneradas, ilusión, y gente que intenta abusar de ella, gente que intenta apoderarse de tu puesto de trabajo o te critica por detrás queriendo ensuciar tu nombre... No es un mundo fácil, no es cómodo, ni seguro, no lo he pasado bien y me he llevado muchas decepciones, no tengo madrina, ni enchufes, no soy políticamente correcta y no sigo la corriente ni vanaglorio los oídos de nadie por un metro cuadrado en un escenario, hay cosas que nunca estarán en venta.

Pero me gusta lo que hago, bailar me llena y cuando lo hago, todo por lo que se pasa parece que ha merecido la pena, en ese momento no está la gente que te falló, en ese momento, estás tú, brillando, soñando, bailando y disfrutando la música y tus propios movimientos, eres fuerte, y sabes que es lo que te hace feliz. Con apoyo o sin él, voy a luchar y seguir creyendo en aquellos preceptos que alguien me enseñó algún día, y que me hicieron querer ser bailarina, y yo no dejaré de creer en ellos, no me dejaré cegar por los focos, me mantendré fiel a mí misma y a mi danza, recordaré las palabras de mis maestros, y agradeceré todos los días todas sus enseñanzas, todas. Todas.

Me gusta la sensación de que vengo para quedarme.

lunes, 25 de enero de 2010

Terror


Tanto miedo,
tanto dolor,
tantos días pensando que será mejor que el anterior...
Y mientras la marcha atrás comienza,
mis nervios me juegan malas pasadas.
Tengo miedo,
de que la pesadilla no acabe nunca,
de que la vida no nos dé una tregua,
de vivir pendiente de los diagnósticos,
de las pruebas,
tener que volver al infierno de los hospitales
que tanto odio.
Y por una vez,
me canso de ser positiva,
de amanecer con una sonrisa
y dar gracias a Dios.
Porque pido,
que nos dé una paz notoria,
que nos deje escapatoria,
que se lleve este estigma,
este sin saber que mina,
esta demora de no saber a qué atenerse,
contra qué luchar,
o si hemos de relajarnos porque finalmente,
todo ha sido una falsa alarma,
y por fin podemos respirar.
Intentas decirme que nada es,
que puedo respirar tranquila,
que para todo habrá salida,
y yo te quiero creer,
pido a quien esté allá arriba,
que se levanten los Incas,
que los andes se hagan planicie,
que los Intis se derritan y caigan por nuestras cabezas como un baño de sol sanador.
Pido ayuda a quien construyó llos dibujos de Nazca,
que las quenas canten,
y las llamas escupan su fuego purificador.
Pido luz,
pido que la tierra escuche mis pisadas,
y el cielo mis anhelos,
que la gente resista,
que la tierra se calme,
que los temblores se marchen,
que el suelo proteja a quien lo pisa,
y que las casas se mantengan en pie,
pido que no derrumbe mi casa,
ni las suyas,
y que si la tierra osa a no escucharnos,
que nos permita salir a todos,
antes de rendirse sobre la tierra malherida.



Jessica.