sábado, 23 de abril de 2011

El Baile de la Victoria

Es una película que me recomendaron esta semana de casualidad. Me encantan las películas de Ricardo Darín y pensé que había visto cas todas, pero me faltaba este gran hallazgo sin duda por ver, y más desarrollando un leitmotiv tan preciado para mí, la danza.


La cinta trata de Victoria, una joven muda a causa de un trauma acaecido en su vida, que sólo sabe estar en el mundo y relacionarse a través de la danza. Aprende danza clásica en una humilde escuela chilena y crea sus propias coreográfías para resarcirse a través de ellas del dolor, a modo de ritual.


En su vida se cruzará un joven que ha sido puesto en libertad hace poco, Ángel, inculpado por delitos de hurto, que quedará prendado por la joven y su misterio, y querrá ayudarla y protegerla.


Ricardo Darín, que encarna a Vergara Grey, un ladrón famoso por su maestría con los robos, con quien planea Ángel dar un golpe maestro, y así solventar la penuria económica en la que se ciernen sus vidas.


La vida de Victoria sólo puede despertar si cumple su sueño y se desarrolla como bailarina, por lo que intentarán como sea que ingrese en "La Municipal", la mejor escuela de Danza del país.





lunes, 11 de abril de 2011

Carta a mí misma

Querida Jessica, ya hace tiempo que nos conocemos, y he decirte que estoy encantada de haberlo hecho.

Me has hecho muy feliz todo este tiempo y aún cuando has desfallecido has procurado ser fiel a ti misma, aún cuando los espejos rompían sus reflejos nítidos, por las lágrimas que emborronaban la realidad.

Siempre has tenido esperanza en el mañana, siempre has aguardado paciente a que las cosas cambiasen, que las aguas se calmaran o la tormenta amainase.

Te escribo para pedirte cautela, cautela y amor, sigue amando quien eres, sigue reconociéndote en ti misma, y ama sin medida, quiérete y tócate el pelo con cariño, procura echarte aceite corporal y evita morderte la uñas, rascarte cuando te hacen reacción las picaduras de los insectos, estira antes de bailar y no te guardes la sonrisa en el escenario.

Acaricia el pelo de ese trigueño almibarado que tanto te trastorna y sigue hablando de las injusticias a tu perro, que siempre te escucha en silencio.

Pero sobre todo, sigue sonriendo tras los momentos funestos y convéncete de que empieza a florecer ya afuera y dentro de ti, y si alguna vez flaqueas, mi niña, dibújate un corazón en el pecho, ponte una amapola en el pelo y colorea el día gris.


Jessica.