viernes, 21 de enero de 2011

La diferencia entre: Profesores y Maestros


Existe una diferencia entre los profesores y los maestros.

En mi opinión los dos enseñan, los dos te aportan, pero no los dos profundizan tanto a nivel personal del alumno.

Un profesor te puede enseñar un paso, la técnica, te puede enseñar la teoría, la práctica incluso.

Pero la esencia, el arte, la sensibilidad, la simbiosis íntima con la materia, sólo la puede transmitir el maestro, o la maestra.


El profesor nos enseña el laberinto, los tipos, incluso las maneras hipotéticas para entrar o salir de él, el maestro, nos coge de la mano y nos lleva desde la boca del subterfugio hasta la salida, nos "guía", nos da luz en el camino del saber, y desentraña todo su conocimiento sobre nosotros.


Un maestro nos "trastoca", nos hace salir de la clase, revueltos, "tocados", exhaustos y divinos, nos vuelca una pregunta sobre la entereza de nuestro mundo, nos presta su "llave" para poder penetrar en el túnel oscuro, bajar al desván.


Sentimos la comunión con el mundo y sus explicaciones, sentimos un profundo amor y reconciliación, perdonamos y lo más importante: nos perdonamos a nosotros mismos.


El maestro se sale de lo establecido y se adentra sin miedo en explorar, experimenta otros campos, que luego conquistarán los profesores.


Todos somos profesores, llegan a ser maestros los que pierden el miedo a hacer el ridículo, a no ser entendidos y comprendidos, pierden el miedo a que se rían de sus doctrinas, de sus teorías, de sus procedimientos aún vírgenes entre sus manos primerizas.


Gracias a todos vosotros que me habéis estimulado en el mundo de la danza, académicamente o a nivel vital.


Gracias a todos aquellos que no han dado nada por hecho y ante una pregunta se han parado en el camino a disipar cualquiera de mis dudas, que no son pocas.


Gracias a mis profesores y maestros, por atreverse a enseñar, en un mundo que cada vez hay más pereza por aprender, y donde la enseñanza se ve despreciada y subestimada tan a diario.



Jessica.

lunes, 17 de enero de 2011

¿Tango o Vals?


Todo fluye,
baila...
Tengo el alma enlazada entre tus manos,
y el tango ha mutado a un suave vals.
Tanta pasión argentina acaba quemando la piel,
tanta fricción,
acaba rasgando las costuras de la paciencia.
En cambio,
el vals.
Oh, el Vals,
tan fino y elegante,
con la gravedad en el pecho y los ánimos llenos de dignidad.
Las chaquetas, los trajes,
el olor a glamour y finura en sus costuras.
El tango lleno de contrastes,
me hizo besar el suelo,
sentir la caída libre hasta el piso,
llorar...
El tango está lleno de celos y ataduras,
de marcas de carmín.
El vals es tan liviano,
tan espigado,
tan servido de sí mismo,
tan seguro de su rango.
El tango tan visceral.
El vals tan estable, tan geométrico.
El tango,
tan impredecible,
el vals,
tan matemático.
Cambiar de baile puede condicionar tu vida,
tu carácter y tu camino.
Saber qué ritmo quieres llevar y con quién quieres bailar,
es fundamental.
¿Bailamos?




Jessica.