sábado, 20 de marzo de 2010

Sensualidad Vs Sexualidad en la Danza


El otro día, hablando con unos amigos, se sacó un tema algo tabú dentro de la danza oriental, la sensualidad o la sexualidad que denota este tipo de baile. No es tabú porque no se hable del tema, sino porque es algo muy subjetivo como para refutarlo fácilmente. ¿Sexual? Dentro de que somos humanos y por lo tanto, seres sexuales, creo que por la misma capacidad que nos confiere la sensibilidad y la evolución emocional, sabemos y aprendemos la magia de la sutileza, de conferir cierta información sin decirla, de expresar la belleza simplemente con una mirada, y jugar con el movimiento del cuerpo evitando caer el el recurso fácil.

Por otro lado, la mujer de un tiempo a esta parte, se ha asexuado todo lo que ha podido, emulando los andares rectos y sin ningún tipo de contoneo de los hombres, los hombros hacia delante, la pelvis relajada hacia abajo... La danza del vientre no es sexual, pero si pone de manifiesto las partes reprimidas y los movimientos olvidados de la mujer. Sin tapujos, sin prejucios, sin ataduras morales. Lo más positivo y en lo que difiero de lo que puede pensar alguna gente es en su carácter sexual de cara a los demás, es una danza que seduce, pero es una danza que no trata de seducir a nadie a nivel de la pulsiones carnales, sino más bien, conectar con una visión espiritual de la mujer, su esencia femenina y su cuerpo libre y limpio, aunque haya gente que aún no sepa apreciarlo y lo vea como un matiz que "ensucia" el carácter de la danza. Creo que cuando veo a mis alumnas, o a mí misma bailando, creo que buscamos seducirnos a nosotras mismas, a dejarnos llevar y ser el movimiento, dejar de ser un nombre y una vida para ser un aquí, una hora, una música, un movimiento. Tal vez, haya gente que aún no sepa apreciar estas cosas, y cuando se habla de la danza del vientre piensen que es un baile prohibido y morboso, lejos de ello, la bailarina se agita detrás de un velo de sensualidad, que jamás deja de maravillar a nadie.

¿Qué pensáis?

sábado, 6 de marzo de 2010

Piedras en el camino

Todo el mundo piensa que ser bailarina y profesora de danza es una ganga, la ganga de tu vida.
Ha habido gente que hasta me ha llegado a decir que no es un trabajo ser profesora de danza, o bailarina.

¿¿Perdón??

¿Sólo consideramos que es un trabajo estar 8 horas delante de una pantalla de ordenador?

Me gano la vida bailando, y puedo deciros, sólo bajo mi humilde experiencia, que no es fácil, es un trabajo físico, estás bailando y esforzándote al máximo por despuntar el movimiento y enseñar, muchas veces, nos lesionamos, y no hay baja en los contratos por hora, es decir, que muchas veces, trabajas bajo lesiones de espalda, contracturas o golpes, cuando no estás con gripe o resfriada, o te duele esa articulación resentida después de muchas horas de danza a la semana, y no puedes desquitarte de tu clase y de tus alumnos/as, has de sobreponerte a ti mismo y tirar hacia delante con la mejor de tus sonrisas, hay veces, que curiosamente no te apetece ni bailar, aunque lo ames, si alguien de tu familia se encuentra mal, o tienes algún problema, quieres intimidad y desvincularte de todo, cosa que no puedes hacer si enseñas o bailas, te "obliga" a estar a pie del cañón y estar presente en cuerpo y alma, en contacto con tus alumnas, pase lo que pase.

Es un mundo donde se sufre, demasiado pronto te das cuenta de que los egos quieren hacerse un sitio sea al precio que sea y comienzas a ver un verdadera lucha encarnizada que convierte la música oriental en una secuencia de Alfred Hitchcock, gente en la que confiabas te apuñala por la espalda por un poco más de luz de los focos del escenario sobre su flamante vestido de lentejuelas, y sé que hay mucha gente, que no está dispuesta a enfrentarse a ese tipo de cosas, que preferimos el anonimato si eso significa no cambiar las tablas por el ring del protagonismo exacerbado.

Horas de ensayos, actuaciones no remuneradas, ilusión, y gente que intenta abusar de ella, gente que intenta apoderarse de tu puesto de trabajo o te critica por detrás queriendo ensuciar tu nombre... No es un mundo fácil, no es cómodo, ni seguro, no lo he pasado bien y me he llevado muchas decepciones, no tengo madrina, ni enchufes, no soy políticamente correcta y no sigo la corriente ni vanaglorio los oídos de nadie por un metro cuadrado en un escenario, hay cosas que nunca estarán en venta.

Pero me gusta lo que hago, bailar me llena y cuando lo hago, todo por lo que se pasa parece que ha merecido la pena, en ese momento no está la gente que te falló, en ese momento, estás tú, brillando, soñando, bailando y disfrutando la música y tus propios movimientos, eres fuerte, y sabes que es lo que te hace feliz. Con apoyo o sin él, voy a luchar y seguir creyendo en aquellos preceptos que alguien me enseñó algún día, y que me hicieron querer ser bailarina, y yo no dejaré de creer en ellos, no me dejaré cegar por los focos, me mantendré fiel a mí misma y a mi danza, recordaré las palabras de mis maestros, y agradeceré todos los días todas sus enseñanzas, todas. Todas.

Me gusta la sensación de que vengo para quedarme.