martes, 7 de febrero de 2017

Compañeras de Coreografía

No compartían sangre, pero se querían de una manera fraternal. Siempre eché de menos una hermana mayor y ella tomó ese papel sin que yo se lo pidiera. Me llevó a bailar con ella en unos de los momentos más duros de mi vida, cuando mi padre estuvo enfermo, y me hizo aprender de sus brazos rectos al bailar, su cadera concisa y limpia y su carácter tenaz, responsable pero siempre humano, contaba los tiempos de la canción, pero también su musicalidad. Y entre actuación y actuación, fui aprendiendo muchas cosas de ella, una "sagitaria" que al igual que se pone el mundo por montera para proteger al débil de las injusticias, sabe tener paciencia de santa cuando sabe que algo merece la pena.
En el mundo de la danza, más si cabe, uno necesita aliados y compañeros, en medio de tanta lentejuela y competencia, a veces voraz, y al igual que en la fotografía, nunca sabré quién sostiene a quién, no se si se apoya en mí, o soy yo la que está asida a ella como a un clavo ardiendo para no caer.
Dos guerreras que jamás lucharon entre ellas, sino que decidieron luchar juntas, y la danza fue su mayor baluarte en su afrenta vital.
Gracias, Irene Castro Escribano.











Fotografía perteneciente a la Obra "Al Debarán" de Victoria Ameijide.

martes, 23 de agosto de 2016

No, tú no sirves para bailarina

Hace tiempo, leí este cuento en alguna parte y me influyó de manera profunda... Me enseñó el verdadero sentimiento de superación personal y cómo la seguridad en uno mismo es lo único que puede cambiar tu vida, que puede aparecer un maestro maestra que te guíe y dé luz en el camino, pero que es uno mismo quien tiene que creer en sus posibilidades y crear su propio destino y construir un camino día a día hasta llegar a él.
Si quieres, puedes, pero solo te pido que quieras, que quieras con todo el alma, hasta que empiece a tomar forma, color, sabor y aroma...

sábado, 30 de enero de 2016

La belleza de las Brujas...

Nunca quise ser un hada,
quise ser una bruja,
hechicera,
alquímica,
intuitiva,
en el vientre de las mujeres se fraguan los sueños,
la vida,
y el amor.
A veces quieren danzar y compartir su ternura y coraje a través del movimiento,
el movimiento de la rebeldía.
La belleza de las brujas...


miércoles, 4 de noviembre de 2015

Calentando motores antes de bailar

¿Qué hace la bailarina antes de salir a bailar?
Entre bambalinas, cuando nadie aún no ve, cuando todavía no ha salido a escena...

martes, 8 de septiembre de 2015

¿Cómo superar el miedo escénico?


1. Ten un Plan "B" siempre:
De pequeña, cuando bailaba "Jazz" con Silvia Vega en el Gimnasio Covibar, hacíamos una exhibición o dos anuales. Recuerdo un día, víspera del festival, que una niña le dijo a un niño (uno de los pocos valientes que se animaban) que tenía mucho miedo y que no quería bailar, casi sollozando. Él niño riendo le dijo que el había pensado en un plan "b" por si eso ocurría.
- ¿Cuál?- le preguntó la niña como buscando una panacea contra su pánico.
- Mira- dijo el niño- si me quedo en blanco, he pensado hacerme una bolita, y quedarme quietecito hasta que la música me acabe y entonces me abriré y diré: ¡¡¡Tacháaaaaan!!!
Así la gente pensará que era así el baile y nos aplaudirán porque nadie se dará cuenta.
Desde ese día, inconscientemente, lo admito, esa ha sido siempre mi alternativa secreta. Nunca me pasó y hasta ahora no he tenido que usarla, pero siempre he sabido que no me quedaría "bloqueada", y parada. Ese miedo, ese "y si", yo había trazado mi gabinete de crisis y siempre me ha funcionado. Eso sí, si me hago una pelotita algún día, me habré delatado. Pero sé que mi secreto está a salvo con vosotros.