domingo, 6 de junio de 2010

Muestra de alumnas en Rivas - Vaciamadrid


Muestra de alumnas de Danza del Vientre

Profesora: Jéssica León

12 de Junio de 2010
A las 19:30
Salón de Actos de la Casa de la Juventud de Parque de Asturias
(Rivas - Vaciamadrid)

miércoles, 12 de mayo de 2010

Danza del Vientre en Rivas - Vaciamadrid

Actuación en el aniversario de la Casa de las Asociaciones de Rivas - Vaciamadrid.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Solo de Derbake


Solo de Derbake, improvisación. Está algo difuso porque había poquita luz, pero soy yo :)

¡Espero que os guste!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Myriam Soler

No podía dejar pasar de largo a esta bailarina, y no nombrarla en mi blog, Myriam Soler, fue la primera bailarina de Danza Oriental que vi actuar, y puedo decir, que me asombró en su día, y nunca ha dejado de conmoverme cada vez que he vuelto a verla bailar.

Recuerdo como si fuera ayer ese momento, su danza, sus ojos, que han sido unas de las miradas más impactantes que he visto en una bailarina, y su dulzura y su fuerza a la vez bailando, y aunque han pasado ya varios años, sigue muy presente en mí esa primera actuación que presencié en el restaurante "La Princesa" de Madrid, y sobre todo, su gran magia.


Era mi primer o segundo año de aprendizaje en Danza del Vientre, y me sacó a bailar en una de las canciones, si no recuerdo mal, creo que fue la canción "Shik Shak Shok", cuando salí a bailar con ella recuerdo que me inundó un sentimiento de alegría y camadería; un baile compartido por unos instantes, y me miró a los ojos, me sonrió con esa gran sonrisa que la caracteriza y me dijo: -Preciosa.


Volví a mi asiento y ella seguía bailando, marcando los golpes de cadera, haciendo bailar los crótalos en sus manos y llenando el salón con su inmensa presencia.


La verdad sea dicha, me he escapado a verla bailar siempre que el tiempo me lo ha permitido y siempre me ocurre el mismo fenómeno cuando lo hago, se me dibuja una gran sonrisa en el rostro, porque es como ver tener por unos instantes el regalo de ver ese ángel y ese duende, que embauca a quienes tienen la suerte de poder presenciarlo.


Eiwa!

martes, 1 de diciembre de 2009

La Princesa de África




Desde que leí este maravilloso libro, escrito por la bailarina Sonia Sampayo, me quedé como absorta en un país que aún noc conozco, pero que gracias a ella, he podido por un tiempo, "visitar" de su mano.

Mi padre vio un día en la librería este ejemplar y le llamó la atención que lo hubiera escrito una bailarina de Danza Oriental y Africana, y cuando llegó a casa me lo comentó, sin dudarlo, me dirigí al establecimiento y adquirí el tesoro, que me mantuvo enfrascada en la lectura hasta que por desgracia llegó a su fin. Siempre he odiado que los libros que te enganchan y te aportan tanto se acaben tan rápido, y espero que Sonia, vuelva a deleitarnos con un segundo ejemplar.

No me había sentido tan identificada con un libro hacía mucho tiempo, con su forma de sentir la vida, la danza, y admirando el trabajo y la fortaleza de esta mujer. y sobre todo, a mi parecer, el coraje de compartir con nosotros un pedacito de su vida, de su corazón, de su visión de la danza y de lo que la rodea.

Sonia habla de Senegal y todo lo que significó para ella este país, del amor, de su relación, de cómo fue superando cada bache y sobre todo, de sacar partido a cada momento que nos trae la vida y como la danza fue compañera suya en cada momento, sobre todo en los duros, algo que creo que ha sido el salvavidas de algunas bailarinas, atarse los pies a la música para seguir adelante en momentos más difíciles de la vida.


Gracias Sonia.




viernes, 13 de noviembre de 2009

No, tú no sirves para bailarina

Por: Francisco Javier Nieves Aguilar. Periódico Expres


Una joven tomó clases de ballet durante su infancia y decidió que era el momento de convertir su pasatiempo en un una profesión; deseaba ser la mejor bailarina pero tenía que demostrar su talento.
Cuando llegó al teatro, en una gran ciudad donde se realizarían las evaluaciones de ballet, fue a los camerinos antes de iniciar la prueba y habló con el Director: “Quisiera llegar a ser una gran bailarina, pero no se si tengo el talento necesario” , le dijo... “Dame una demostración de lo que puedes hacer”, respondió el maestro.
Transcurridos cinco minutos la interrumpió, y moviendo la cabeza en señal de desaprobación le dijo: “No, no tiene lo necesario para ser bailarina”.
La joven llegó a su casa con el corazón roto; arrojó las zapatillas en un armario y nunca las volvió a usar.
Al paso de los años se casó, tuvo hijos y tomó un empleo en un supermercado. Años después asistió a una función de ballet y en la salida se encontró con el Director que alguna vez la examinó.
Ella le recordó su charla y le mostró fotos de sus hijos y platicó un poco de su vida, para luego decirle: “Hay algo que nunca entendí; ¿Cómo supo tan rápido que no tenía dotes de bailarina?”... El Director respondió: “No lo supe; tan solo le dije lo mismo que le digo a todas”... “¡Pero eso es imperdonable!, le reclamó la mujer. Pude haber sido la mejor bailarina; usted arruinó mi vida”... El maestro respondió: “No lo creo; si hubieras tenido los dotes necesarios y una verdadera vocación para bailar no habrías prestado tanta importancia a lo que te dije; y te habrías esforzado mas aún para mejorar día a día”.
Nunca podremos vencer cuando desde un principio nos sentimos derrotados, en la vida no solo el valiente o el veloz o el fuerte triunfan, tarde o temprano solo quien cree en sí mismo y nunca se da por vencido es quien vence ante todas las adversidades.

...

Personalmente, me encanta este cuento, y su moraleja. En general, hacer lo que uno quiere y le gusta no es fácil, tendemos a conformarnos con lo que la vida y sus circunstancias nos van imponiendo, y nos dejamos modelar por las vicisitudes de un día a día, a veces duro, para muchos. Creo que lo que realmente tenemos que mantener es el entusiasmo por aquello que hacemos, creer en ello, y en nosotros, creer que tal vez, sólo de esa manera, podemos aportar nuestro pequeño granito de arena al mundo, haciéndolo un poquito mejor, dar nuestra pincelada de color.

Creo que no sería quien soy si no bailara. Cuando te das cuenta, de que no podrías ser la misma persona si no hicieras algo que haces, o si has dejado de ser quien eras cuando abandonaste tu dedicación a algo, empiezas a concienciarte de algo, pase lo que pase, ese es tu camino.

Y el camino, amigos, es lo más importante. A veces, verás que había amistades cercanas, que no lo eran tanto, envidias, asuntos turbios, críticas a las espaldas, en los mejores casos. El mundo de la danza es como todos, imagino, pero a veces se convierte en una lucha encarnizada, salpicada de lentejuelas. Todos luchamos por un hueco en ese limbo, tener trabajo, bailar en los mejores sitios, rodeada de la mejor gente, hacerse un nombre, tener publicidad, tener suerte, y en definitiva, no rendirse.

Lo fácil es tirar la toalla. Amilanarse, apartarse. En un mundo donde todos perseguimos la notoriedad, el reconocimiento, muchas veces, lo más importante en juego es una cosa: nuestro corazón, nuestra ilusión, que nada encierre nuestro sueño en el cajón.

El corazón de una bailarina, me aventuro a decir, que tal vez sea una de las cosas más frágiles de este mundo, crean, se emocionan, salen al escenario, se dan a su público, se exponen, con el alma en carne viva a los demás, se dejan un poco de ellas en el ambiente, y se van más llenas de lo que venían.

Bailar y dar clase de danza, produce en mí ese tipo de satisfacción, una retroalimentación de conocimientos, de energía, de risas, de las ansias de aprender, con las ganas de enseñar, de mis alumnas, que se entregan a los movimientos, que las veo sonreir cuando ven que les salen los movimientos, que se sienten agusto, que están disfrutando del ambiente, de la música, de las compañeras.

La enorme gratitud que siento al poder vivir estos momentos, me lleva a pensar que el camino merece la pena, con creces, que las trabas del camino, sólo te hacen coger experiencia y dinamismo, que para el primero que bailas es para ti mismo, y luego para los demás.

Que tu mejor público es el más receptivo, y la mejor bailarina, la que sabe embaucar y sacar por unos instantes a la gente de sus mundos actuales.

Por ello, y por mucho más,
bailarina, no te rindas,
nunca dejes de bailar.

Jessica.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Like the Wind


Dejo mi nombre en la puerta,
Dejo la piel entreabierta
Me dejo llevar por la entrega,
Que se lleva a mi alma suelta…

Jessica.