miércoles, 5 de octubre de 2016

El Baile Cura

Hoy quiero romper una lanza a favor del arte, que no nos vamos a engañar, a veces lo menospreciamos porque como la mayoría de las cosas más valiosas, parece que "no sirve para nada".

Y quiero deciros algo, hoy en día estamos demasiado ocupados para irnos encima después de trabajar o estudiar a bailar: "déjate, que ya bastante tengo". A raíz de un problema familiar pensé en dejar aparcado el baile por un tiempo porque realmente era lo que menos me apetecía hacer, no me "nacía" bailar, me parecía irresponsable por mi parte debido a todo lo que tenía encima, pero paradójicamente una vez más, fue lo que más me ayudó a echarle coraje y ganas al camino que nos deparaba el día a día. Iba a dar clase al centro cultural de Moratalaz desde el hospital Gregorio Marañón y en el coche iba pensando en las pocas fuerzas que tenía para empezar y encarar la clase de la que era profesora, pero sin saberlo, mis alumnas me alentaban con su sonrisa y su entusiasmo y acababa olvidando la atmósfera fría del hospital.

Así que desde aquí, solo quiero daros la bienvenida al curso y deciros eso, que aún cuando no apetece bailar, aún cuando está cayendo la de San Quintín, no dejes de bailar, aunque no sea todos los días, aunque al principio pienses si te merece la pena apuntarte, aunque tengas dudas de si es para ti o no.

Porque el baile cura, y en los tiempos que corren, hace falta "más baile y menos Prozac", o lo que es lo mismo, subir los niveles de serotonina de forma natural, social y con menos efectos secundarios.