lunes, 18 de abril de 2016

¿Por qué pertenecer a una Compañía de Danza?

La vida me ha ido demostrando muchas cosas, entre ellas que la vida parece a veces, que para bien o para mal, tiene pensado ciertos planes para ti que vas conociendo poco a poco.
Nunca quise ser bailarina, yo solo era "una chica que bailaba", nunca me planté dar clases o bailar profesionalmente. Como siempre he dicho las mejores cosas que me han pasado en la vida, tengo la sensación de que me han escogido ellas a mí, y que luego, yo las he aceptado e integrado con devoción en mi vida, y agradezco que me pasaran y se pusiera en mi camino porque no me han podido dar más dicha.
Cuando la directora de mi compañía, la Compañía Sándalo, me invitó a ser parte de su proyecto, me pareció desde el primer momento, un gran regalo, unos de los mejores que me podían ofrecer, y sabía que era una gran oportunidad para crecer tanto como en mi faceta como bailarina como a nivel personal.
Nunca sabes que será aún mejor de lo que imaginas, y es que si una bailarina tiene fuerza, la mezcla de energías de grandes bailarinas puede ser tan fructífero como creativo, una bomba, un "big bang"...
Yo he aprendido y me he nutrido de mis compañeras, sus estilos, su técnica, su generosidad tanto en el escenario como fuera, y he aprendido, que es un como una gran familia, artística, racional y visceral.
Nunca acabas de aprender todo del todo, pero yo, que siempre he ido tan "por libre" en la vida en tantos sentidos, he notado como una concatenación que me es necesaria. Mis compañeras dan a esta sirena anclaje y tierra firme, y madera, madera de Sándalo, que al bailar arde y llena la atmósfera de un aroma embriagador, y hay ciertas cosas, la mayoría, que compartiéndolas son aún más grandes si cabe.
 Hay que cosas que cuando está implicada tanta gente, dejan de ser una anécdota, para ser casi, eternas.
Esa es la alquimia del grupo.
Porque todas juntas, somos gente que soñamos, y los sueños compartidos, toman realidad...

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