lunes, 17 de junio de 2013

"Sobre las caderas de la mujer se mecen las estrellas."

El otro día vi a una bailarina,
me encantó.
Me sacó a bailar y sonreía.
Entendí la frase que creo que leí en algún libro Shokry Mohamed:
"sobre las caderas de la mujer se mecen las estrellas."
Para ser sinceros, no había comprendido el significado de tal frase hasta el otro día.
Creo que cuando bailan las caderas llenan de de cierto fulgor a las mujeres y al brillar nosotras, somos capaces de iluminar la realidad.
El día gris o la noche oscura.
Por unos instantes,
acompañada de mis alumnas y unos tés de hierbabuena,
dejé de ser bailarina, de ser profesora,
de ser yo.
Fui solo espectadora,
algo que de vez en cuando, también se echa de menos.
Y de repente !las vi!:
las estrellas.
Llenando el local, llenando los espacios, el vacío, las incertidumbres y las brechas.
Sin saber si ella bailaba la música o si la música era orquestada bajo el influjo de su cuerpo.
Y de repente,
dejé de ver un cuerpo bailando para ver un alma en danza.
No quería impresionar, y eso es lo que más maravillaba,
no quería destacar,
no quería ser más que nadie.
No quería ser más que una bailarina y compartir,
su cuerpo se convirtió en lienzo y la melodía en brocha.
Todo se disipó y la luz cegó cualquier atisbo de negritud,
de duda, de incertidumbre y trazó el mapa de la vida desde la percha de su falda.
Tras cielos inertes aún quedan luceros adheridos a los más humildes fajines de monedas, la mejor cuna para ver al universo bailar.

Jessica.

domingo, 2 de junio de 2013

La Mejor Bailarina de Danza Oriental

La mejor bailarina no es la que mejor vestuario tiene.
No es la que en más sitios baila.
La mejor bailarina no es a la que más aplauden.
La mejor bailarina no es la que más sonríe.
La mejor bailarina es la que innova,
la que se atreve,
la que es capaz de emocionar,
de remover a la gente que la mira.
No es la que hace gala de gran virtuosismo.
La mejor bailarina no es a la que más le brilla el traje,
sino la que brilla hasta con atuendos más sobrios,
la que tiene luz hasta sin focos.
La que te embelesa desde principio a fin.
La que sabe sonreír, y turbar el gesto.
La que es capaz de bailarle a la alegría,
y a la tristeza.
A los hombres, a las mujeres.
y a los niños.
La mejor bailarina es la que baila,
no para que la miren,
aunque sea mirada,
la mejor bailarina es aquella que recuerdas la esencia,
lo profundo,
y no su técnica,
que es el medio y no el fin.
La mejor bailarina es la que no sabe que lo es,
y tú, que me lees, no sabes aún,
que eres,
la mejor bailarina.
Porque la mejor bailarina no se compara con nadie,
sino consigo misma.
Por eso es la mejor.
Jessica.