viernes, 31 de mayo de 2013

Por qué y Cómo me hice Profesora de danza oriental

Lo primero que debo decir, es que fue algo fortuito y casual.
Nunca me planteé ser profesora, ni siquiera ser bailarina. Me sentía genial bailando y eso para mí ya significaba una gran meta.
Fue surgiendo poco a poco.
La gente allegada sabía que recibía clase de bellydance y me decían: "Oye Jessi, ¿te animarías a dar clase aquí o allá? Yo aceptaba encantada de la vida y al principio accedía siempre y cuando fueran grupos de iniciación.

Reconozco que empecé prematuramente quizás a dar clase, empecé en 2005 a bailar y en 2006 a dar clases. También con un gran esfuerzo por mi parte, pues asistía a tomar clases con Vicky y con Shokry en las Matas. Es decir, clases los lunes, martes y miércoles, más los jueves y martes que las daba yo.

Una de las personas que más me han enseñado a dar clase han sido, cómo no podía ser de otra manera, mis profesores. También he de decir, que a veces, sobre todo cuando empecé y no conocía mucho este "mundillo", he asistido a clases con docentes donde no he vuelto, donde no tenían paciencia ni pedagogía, ni humildad y se reían si no salían los movimientos, no diré donde porque no es mi ánimo difamar a nadie, pero en estos casos también he aprendido qué cosas no hacer nunca y que tratos no quiero llevar a cabo con la gente que se pone en nuestras manos.

Un curso que también me ayudó muchísimo y sin duda recomiendo, es el Curso de Profesoras que hice con Gloria Alba una gran transmisora de la técnica y los cimientos de esta danza, y que sabe cómo sacar cada movimiento.


martes, 28 de mayo de 2013

La danza, mi único patrimonio

Dedicado a todas vosotras, a mis alumnas, vosotras que me habéis enseñado tanto.
Sin vosotras, hubiese sido muy complicado haberme convertido en lo que más satisfacciones me ha dado en la vida, ser profesora de Danza Oriental.

En muchos momentos de mi vida, como en la de todos, ha habido momentos bajos. En ese momento uno de los pilares que siempre me han sostenido, ha sido la danza.
Desde ese momento, me di cuenta, de que eso tendría que ser una constante en mi vida. Como ducharse por las mañanas, y cenar por las noches, un acto de higiene física y mental.
Una pastillita de buen humor que hay que tomar a pequeñas dosis pero todos los días.
Hice un acto de compromiso hace mucho, me casé con la danza y quise que mi amor diese sus frutos a través de mis clases y actuaciones. Quería conseguir regalar a los demás un poquito de esa alegría que un día se implantó en mis entrañas, inoculándome una dosis de agradecimiento y deuda vitalicia.
Espero nunca poder dejar de pagar con mi sudor y energía todo lo que esta disciplina ha sabido contagiarme a mí.
Baila para ti siempre, y luego comparte esa esencia con los demás, ese legado es lo importante y mi único patrimonio.

Jessica.