lunes, 16 de enero de 2012

Rituales para antes de Bailar


Bailar en algún sitio es un acontecimiento siempre para mí.
Aunque no sea la primera vez, siempre siento que es como mi "primera cita" con la danza.
Como si fuese la primera vez, aunque ya haya bailado más veces en el mismo sitio. No importa.
Siempre vuelvo a sentirme nerviosa y ansiosa por vestirme con esa segunda piel de brillos y lentejuelas que usamos las bailarinas.
Siempre grabo un cd nuevo para cada actuación, porque según el día o el lugar, se me antoja bailar unas u otras canciones.
Busco mis mil trajes, todas las prendas reflectantes encimade la cama, esperando a ser elegidas o no para la actuación.
"Tengo que coger el bajo de esta falda" pienso mientras descarto mi última adquisición aún no tuneada para mis proporciones corpóreas.
"Necesito alfileres para este fajín" reflexiono conmigo misma mirando la prenda que nunca quiere adherirse y ceñirse a mi cintura y tengo que domar antes de salir a bailar.
Siguiente paso... ¡Maquillaje!
Sombra aquí, sombra allá, espera, que colores de vestidos llevo... Así no puedo ponerme hoy esta sombra porque no tiene sentido, bueno, bien, no queda rímel, ¿qué hago?
Se lo cojo prestado a mi hermana, que siempre tiene...
Perfecto, ya estoy lista.
Cierro la "maleta de los bolos" y me dirijo con cierto nerviosismo, que agradezco porque me llena de adrenalina al lugar del evento.
Antes de salir al escenario, miro hacia arriba intuitivamente, acaricio mis anillos y sonrío.
Mi último pensamiento antes de salir a bailar es:
"Qué suerte tengo de poder hacer lo que más me gusta"...

Jessica.