Hay nervios.
Ganas de hacerlo lo mejor posible.
Jessi por dónde entramos, Jessi por dónde salimos.
¡Jessi no quiero salir al escenario!
A veces trabajamos a contrarreloj,
bajo presión,
sentimientos a flor de piel,
miedo escénico,
"abróchame el corpiño",
o: ¿alguien tiene un imperdible?
¿Alguien se acuerda que iba después del camello del principio?
Sólo sé que cada año es más estresante,
pero a la vez más inolvidable.
Los focos se van a dormir,
los escenarios se quedan esperando a que volvamos a vestirlos de oriente.
Volvemos a guardar los trajes con la esperanza de sacarlos muy pronto,
de volverlos a hacer brillar.
Trabajo, esfuerzo, coordinación...
Ganas de que todo salga bien,
una sonrisa vuestra,
una mirada,
la ilusión que se enciende en vuestra mirada al oír la música árabe...
Merece tanto la pena todo...
Merece tanto la pena involucrarse en lo que se cree,
merece la pena,
recordar tanta felicidad compartida transmitida mientras bailáis,
merece la pena y merece la alegría.
Sois auténticas y libres cuando danzáis,
los fines de curso,
son bestiales,
y la ilusión floreciendo en forma de sonrisa el mejor tributo que hacemos cada año,
a esta maravillosa danza.
Gracias chicas.
Jessica.


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