lunes, 25 de enero de 2010

Terror


Tanto miedo,
tanto dolor,
tantos días pensando que será mejor que el anterior...
Y mientras la marcha atrás comienza,
mis nervios me juegan malas pasadas.
Tengo miedo,
de que la pesadilla no acabe nunca,
de que la vida no nos dé una tregua,
de vivir pendiente de los diagnósticos,
de las pruebas,
tener que volver al infierno de los hospitales
que tanto odio.
Y por una vez,
me canso de ser positiva,
de amanecer con una sonrisa
y dar gracias a Dios.
Porque pido,
que nos dé una paz notoria,
que nos deje escapatoria,
que se lleve este estigma,
este sin saber que mina,
esta demora de no saber a qué atenerse,
contra qué luchar,
o si hemos de relajarnos porque finalmente,
todo ha sido una falsa alarma,
y por fin podemos respirar.
Intentas decirme que nada es,
que puedo respirar tranquila,
que para todo habrá salida,
y yo te quiero creer,
pido a quien esté allá arriba,
que se levanten los Incas,
que los andes se hagan planicie,
que los Intis se derritan y caigan por nuestras cabezas como un baño de sol sanador.
Pido ayuda a quien construyó llos dibujos de Nazca,
que las quenas canten,
y las llamas escupan su fuego purificador.
Pido luz,
pido que la tierra escuche mis pisadas,
y el cielo mis anhelos,
que la gente resista,
que la tierra se calme,
que los temblores se marchen,
que el suelo proteja a quien lo pisa,
y que las casas se mantengan en pie,
pido que no derrumbe mi casa,
ni las suyas,
y que si la tierra osa a no escucharnos,
que nos permita salir a todos,
antes de rendirse sobre la tierra malherida.



Jessica.