sábado, 26 de enero de 2008

Danzando a los más pequeños

El otro día fuimos a bailar a una guardería, nunca había tenido un público tan especial, y sin duda, ha sido una de las mejores experiencias que recuerdo haber tenido.

Los pequeños tenían unos tres añitos, y se quedaban ensimismados, escuchando al músico, el maestro Wafir, que tocó el acordeón, la darbouka, la flauta...mientras que Elsa y yo improvisábamos y bailábamos bajo los ritmos árabes.

No podía dejar de sonreír, ellos también reían y nos miraban como asombrados.


Anécdota divertida:

- ¿Qué es esto? (refiriéndonos a la flauta)

- Un palo.

En definitiva, no hay mejor público, más sensible y más receptivo que los niños.

1 comentario:

Asmahan Medinet dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. No hay público más agradecido y animado que el de los niños. Un beso!