sábado, 25 de noviembre de 2006

A mi Abuelo


¿Cómo obviar a mi abuelo entre mis palabras? ¿Cómo no hablar de la persona que me hizo aprender más sobre la vida, el arte, las flores y me hizo entender el aroma de la lavanda, del romero y del espliego?

La persona que me llevaba en tren, que me llevaba a Madrid a ver el Guernica, y me explicaba quién era Picasso, o Velazquez, Las Meninas... Era pintor, si, tal vez por ello, me sentí tan inmersa en ese mundo de colores, tonalidades, cuadernos de dibujo, bocetos, carboncillo...


Su estuche de pinturas de óleo, el pastel, pintaba puertos pesqueros, barcos, mar, pequeños pueblos costeros...

Siempre me decía cosas que yo no entendia, frases filosóficas, refranes, poesías, siempre acompañadas de una moraleja y con algo que aprender inscrito en sus palabras...
Hoy, cuando recién comienzo a despertar de mi sueño de niñez, las comprendo y le doy las gracias por asegurarse de que llegaran, aunque fuera pronto, y que posteriormente hayan llegado, antes de que fuera demasiado tarde.

Querido abuelo, no he heredado tu don, pero tengo tus cuadros en mi cabeza donde las barquitas, aunque la tempestad aceche, nunca se hundirán ni perderán el rumbo de su timón.

Always you will be in my mind... Siempre estarás en mi mente...

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